La Miss Bolivia 2026, Valeria Mena Ferreira, presentó su traje típico para el certamen del Miss Universo, vestuario inspirado en el Salar de Uyuni, el desierto de sal más grande del planeta y uno de los paisajes más extraordinarios de Bolivia.
El diseño del traje busca ser visualmente inolvidable que representa el instante mágico en que el ocaso desciende sobre el salar y la luz del día comienza a encontrarse con la noche. Elegimos este momento porque simboliza una transición: el cierre de una etapa y el nacimiento de otra, la capacidad de Bolivia de honrar su historia mientras mira hacia un futuro lleno de posibilidades.
El horizonte se enciende con tonos coral, naranja, cobre y oro, mientras las primeras estrellas aparecen y se reflejan sobre la superficie salina. En ese encuentro entre el último resplandor del día y la inmensidad de la noche, el Salar de Uyuni se convierte en un puente entre la tierra y el universo. En medio de este escenario, Valeria surge como la Soberana del Espejo del Cielo, una figura luminosa nacida del encuentro entre la tierra y el firmamento.
El corsé, elaborado con cristales de sal, pedrería, canutillos, cuentas metálicas y diversas técnicas de bordado, multiplica la luz con cada movimiento y evoca, a través de la iconografía bellamente plasmada, la memoria ancestral y la riqueza cultural del país. La amplia capa-falda, bellamente pintada, bordada y ornamentada con cristales de sal, recrea el cielo nocturno con la Vía Láctea reflejada sobre el inmenso espejo natural. La geometría de los hexágonos del salar ha sido plasmada en cada detalle de esta creación.
La majestuosa corona representa los últimos rayos del sol y el nacimiento de las estrellas. Los detalles de los hombros, trabajados con maravillosos cristales, enmarcan el rostro de Valeria y se prolongan en delicadas cadenas luminosas que semejan una lluvia de estrellas.
El cetro lleva consigo uno de los últimos regalos que la tierra ha entregado a Bolivia: el recién descubierto tilcayo, incorporado como un homenaje a esta especie boliviana y a la extraordinaria riqueza natural que habita nuestro territorio. Un símbolo de identidad, descubrimiento y orgullo nacional.
El traje fue diseñado por Monika Siles y elaborado por el equipo de Monika Altamoda, en colaboración con Rodolfo Pinto; dos artistas reconocidos por su talento para celebrar el espíritu, la identidad y la tradición boliviana a través de sus creaciones.
Este traje se convierte en un ícono que habla del poder de nuestra riqueza natural y de uno de los destinos turísticos más anhelados a nivel mundial: el majestuoso Salar de Uyuni. De Bolivia para el universo.